Cuaresma, tu eres la gran culpable de todo esto.....

Artículo/Cuaresma
El incienso, perfume de las vísperas

Llegas con la imposición de la ceniza. Tus cuarenta pisadas nos conducen a la ilusión del marco efímero en el cual daremos rienda suelta a nuestros sueños. Llegas con el delirio y la fe renovada. Enloquecida de gozo espiritual. A pesar de que este año el calendario anunciaba que llegabas antes, las ganas que tenia de volver a verte han provocado que la espera haya sido demasiado larga. No sé si la reclusión ayuda al ser humano, pero los cofrades llevamos un año encerrados en esta bendita espera, en una víspera casi eterna que está a punto de parir sus días de libertad.

El almanaque del tiempo ya está marcado, a pesar de la distancia ya podemos adivinar lo que está por venir. A partir de hoy iremos tachando los días en el calendario e iremos contando los que faltan para que llegue el radiante sol del esperado Domingo de Ramos. Aunque aún en Carnaval, Cádiz empieza a transfigurarse en estos días, sintiendo ya el desvelo de las esperanzas por la llegada de una nueva Semana Santa. Ya se acercan los días del gozo. Como dijo el poeta “quedémonos con las vísperas, con ese temblor de espera…”, y es así, porque aquí radica el secreto mejor guardado de cada cuaresma. Quedémonos con los días de culto a nuestros titulares, con la preparación de los enseres y el posterior montaje de los pasos, con los ensayos de las cuadrillas, con los preparativos de las juntas de gobiernos, con las tertulias... porque sin estos momentos de la cuaresma, no sería posible alcanzar la única semana del año que dura 10 días, desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección.

Comienza la espera para que el caudal de deseos se vierta cuando la primera cruz de guía se alce sobre el cielo azul gaditano, cuando con la primera levantá a la voz del capataz le devuelva como está escrito, el testigo de la Pasión, Muerte y Resurrección a la ciudad de los vientos, para que esta lo guarde como el mejor legado de nuestra sociedad. Se acorta la espera, tanto que casi puedo tocarte. Imprégname de tu olor, regálame esas puestas de sol que alargan las tardes y anuncian la llegada de la primavera, haz  florecer la flor que anuncia la llegada de la Semana Santa.

Te necesitamos, porque si tú no estás, es como si nos faltara el aire, nada sería lo mismo si durante este tiempo no existieran noches donde nuestro espíritu ya sueña con las palmas de Jesús de la Paz en su entrada triunfal por la alameda, con la soledad desgarrada del rostro de la Madre de Dios en San Francisco, con la marcha “Macarena”, con esa nube de acólitos… y así noche tras noche, soñando con esos momentos que nos llevan al reencuentro con la semana de Dios. 

Vuelves y contigo nace un año más, vuelve la flor que no se marchitó, vuelve el sentimiento infinito de los que buscan en ti el motivo y la vida, vuelven los barrios, los niños, la existencia, vuelve la pasión. El ímpetu voraz y nervioso de tus días nos consume a golpe de martillo. Nada es más seguro que tu sensación y tu sentimiento. Cuaresma, tú eres la gran culpable de todo esto...