Fernando Díaz, el hombre comprometido con las bondades de la salud

Cofradias/Actos
Fernando Díaz en Santa Cruz

¡Salud, salud, salud! Tres palabras que no por repetidas son siempre menos necesarias. Con esta exclamación y mirando a su Madre espiritual comenzaba el periodista Fernando Díaz el pregón a la titular Dolorosa de su hermandad en Santa Cruz. El hombre iba a hablar y mucho de salud. Digo el hombre porque así fue como lo presentó Andrés García Requejo, su antecesor en el cargo como mandan los cánones y las tradiciones de la hermandad. El que fuera exaltador en 2011 y hermano del Perdón eludió resaltar cualquier currículum cofrade y profesional y prefirió centrarse en el hombre, en la persona, que tan mal lo había pasado en las semanas previas. Además lo bordó. Y en estas que el hombre pregonero se encontró con un auditorio lleno en Santa Cruz. Entre los asistentes el director espiritual de la corporación del Martes Santo, Balbino Reguera, el representante de la permanente del Consejo, Aarón Troncoso, el pregonero de la Semana Santa de 2013, Juan Manzorro y toda la gente que le quiere en su cofradía desde el hermano mayor, Ildefonso Herrera hasta el grupo joven pasando por los capataces de ambos pasos Gerardo Navarro Galvín y Andrés Cano de las Casas. A nivel más personal, su padre, Antonio Díaz Acosta, compañero de profesión ocupaba un lugar destacado entre los asientos de la Catedral Vieja.

En el atril, el hombre se dispuso a jugar un partido de 45 minutos que fue lo que duró su alocución. El primer recuerdo que merece destacarse fue para su Virgen de la Soledad del Santo Entierro, quien le introdujo en este mundo de las cofradías. Ahí pasó sus primeros años y ahí se llevó una gran desilusión cofrade. Quizás fueron las noches de montaje antes del Viernes Santo las que indirectamente le condujeron hacia la hermandad de la Sanidad. Su Virgen de la Salud le hizo lo que taurinamente se conoce como el quite del perdón. Tampoco faltó una emocionada referencia para las imágenes de Jesús en su Prendimiento de Cádiz y del Cristo de la Sangre de San Fernando, que, durante un tiempo, han cargado con sus sueños y sus males. En ese partido soñado, Fernando Díaz hizo un recorrido por el año cofrade de Sanidad, por la vida diaria de la hermandad. Fue ahí cuando el hombre nombró a los hombres y logró emocionar a los hombres. Que le pregunten a Sergio Leveque, que escenificó a la perfección aquello de que "los hombres también lloran" y que buscaba emocionado y como podía refugio junto al recién restaurado retablo del Medinaceli. Los que no lo sabían, que serían los menos, se enteraron de cómo se trabaja a lo largo del año en la cofradía. De como a la celebración de los cultos se unen verbenas para recaudar fondos para la salud, recogidas de alimentos para que haya más salud en Valvanuz, visitas a los enfermos de Fragela para llevarles salud... No faltó la presencia del grupo joven que realizó sus peticiones a la Señora, ese grupo joven que una semana está en el patio de San Francisco junto a sus homónimos de Vera-Cruz organizado una velada y a la siguiente en el Corte Inglés en la campaña del Banco de Alimentos. Tienen salud y vida.

Conforme se acercaba el final del partido, el hombre se despojó por unos instantes de sus lazos cofrades y volvió a aparecer la persona. Fue entonces cuando se acordó de sus compañeros despedidos de Diario de Cádiz, de su mujer Yolanda y de sus hijas Esperanza de Triana y Paula y de su hermano Antonio Jesús fallecido durante su adolescencia. A las nueve de la noche, el colegiado Balbino Reguera pitó el final. Podían haber hablado más hombres y más tiempo pero ya no había lugar porque no salían ni las palabras. Que le pregunten al hermano mayor Ildefonso Herrera.