Ignacio Ortiz inaugura nuestros encuentros universales cofrades

Cofradías/Entrevistas
Ignacio Ortiz, hermano mayor de La Paz

Universo Gaditano inaugura sus encuentros universales cofrades. En este caso lo hace con el hermano mayor de la cofradía de la Borriquita, Ignacio Ortiz, que nos muestra su cara más humana y su lado más cofrade en esta entrevista

-Conozcamos un poco al Ignacio Ortiz persona

Soy un cirujano de la especialidad del aparato digestivo. Afortunadamente sigo comiendo de lo que me gusta que es mi profesión. No tengo antecedentes familiares, me enamoré de la cirugía y a ello me dedico gracias a Dios. No todo el mundo puede decirlo en los tiempos que corren.

-Conozcamos un poco al Ignacio Ortiz cofrade

Pues soy cofrade casi sin quererlo, es una historia curiosa. En mi casa no había nadie cofrade. Mi padre era un franciscano menor que decía que los santos tenían que estar en las iglesias pero que no había que sacarlos a la calle. Un buen día me enamoré de Jesús de la Paz. Vivía en García de Sola y ese “ambiente salesiano” de los amigos de San José me hizo entrar en el grupo joven de la cofradía de la Paz. Eso sí debo aclarar que mi primera túnica nazarena fue la del Perdón. Pero luego dejé la cofradía de la Madrugada porque pienso que no se puede ser hermano de más de una cofradía si después no se cumple con todas por igual.

-Vamos con la rabiosa actualidad. Nueva etapa al frente de su hermandad ¿Se ha sacado una espinita?

Puede que sí. No quise presentarme hace cuatro años. Apoyé a Manolo Rodríguez al que siempre le estaré agradecido. Ha sido una etapa muy interesante en la que he conocido a los hermanos en profundidad. Cuando luego te presentas como candidato a hermano mayor y te das cuenta que vota el 60% del censo y que el 99% te apoya descubres que algo se ha hecho bien, que la gestión fue correcta. Es lo que me lleva a confirmar que el problema que ocurrió en su día fue por un enfrentamiento entre candidaturas no por un problema de gestión.

-¿Qué objetivos tiene al frente de la cofradía?

Hay un objetivo prioritario. La capilla-oratorio necesita una remodelación y estamos en ello e incluso se ha presentado el proyecto al Ayuntamiento. No tenemos la certeza de poder cumplirlo por eso no se incluyó en el programa electoral para que si no se logra nadie se pueda sentir defraudado. También queremos culminar el paso de misterio. Se presentaron seis dibujos y ya se ha elegido uno para poder llevar a cabo la restauración completa.

-¿Qué cree que le falta actualmente a su hermandad?

Un proyecto para la creación de un sitio donde los hermanos puedan vivir desde su infancia hasta la madurez. Al estilo retiro salesiano. Las hermandades tienen que ser vehículos para que sus miembros vivan la fe. Gracias a Dios tenemos a mucha gente joven que viene a la casa de hermandad y reza en la capilla porque ambas están en un mismo contexto. Los viernes podemos juntarnos alrededor de 50 personas.

-Ahora que se hacen tantas campañas de recogida de juguetes, galas de Reyes para que ningún niño se quede sin juguete... Los niños son protagonistas como en su hermandad el Domingo de Ramos ¿Teme que esta crisis pueda traer aparejada un nuevo descenso en el número de capirotes?

Sería entendible que eso sucediese. Todo depende de la ilusión de los niños y de los padres. Las cofradías restringimos gastos y hemos congelado el precio de los controles de salida e incluso puede que hasta hubiese que bajarlo. Aunque eso también resulta casi inviable porque cada vez es más difícil poder sacar a una hermandad a la calle.

-Sigamos con la actualidad ¿Se han cerrado definitivamente los horarios del Domingo de Ramos?

Efectivamente. La Paz pasará la primera por delante del Despojado, Cena, Penas y Humildad, que vuelve al último lugar. Parece que, de momento, no va a haber más cambios. En cuanto a nosotros insisto en que apoyamos al Despojado en su momento cediéndole el primer lugar porque entendíamos que a una hermandad que empieza hay que ayudarle. Superado ese periodo inicial volvemos a ser los primeros y nos sacrificamos recogiéndonos más temprano. Otra novedad es que visitaremos a las hermanas de la Cruz en el camino de vuelta.

-¿Qué le falta a nuestra Semana Santa?

Hay que construir hermandades para cristianos del siglo XXI y atraer a la gente. Los nazarenos deben revestirse de Cristo en el momento en el que se ponen la túnica. El cofrade debe serlo todo el año y profundizar en la lectura del evangelio. La formación debe jugar un papel primordial.

-¿Y qué le sobra?

A veces nos centramos demasiado en cosas que no son tan importantes, nos perdemos en temas banales como la carga. Nadie tiene el copyright sobre cómo deben andar los pasos en Cádiz. Mientras vayan al hombro como siempre el resto no está inventado. Y hay gente que se pierde en estos debates porque está claro que no tiene otra cosa en que pensar.

¿Alguna hermandad que sea su espejo, un referente en la actualidad?

Por sus formas de hacer las cosas Vera-Cruz. Sanidad está avanzando a pasos agigantados y me gusta el empuje de Sagrada Cena pese a sus dificultades. Son tres cofradías en las que mirarse en la actualidad.

-¿Lo mejor de su vida cofrade en Borriquita?

Las personas que he conocido. De todos he aprendido cosas. Me quedo con lo bueno, no me considero rencoroso. Después con muchos recuerdos como mi primera salida procesional o la ilusión por los estrenos… Y de todo lo demás con tres cosas. Por un lado la concesión del título de sacramental que lo pedimos y en diez días nos lo dieron, la participación en la Magna Mariana de octubre de 2005 y que Jesús de la Paz presidiera el vía-crucis de hermandades y cofradías. Aquello se logró gracias a Rafael Corbacho y fue ejemplar.

-¿Lo peor de su vida cofrade en Borriquita?

El día que Alfonso Caravaca me dijo que había que nombrar a un comisario.

-Cerremos esta entrevista como la iniciamos con un testimonio personal ¿un momento universal de la Semana Santa que le haya marcado y que recuerde con especial cariño? 

Al margen de la apertura de las puertas de la iglesia del Carmen el Domingo de Ramos, la bajada del Cristo del Perdón por Arquitecto Acero. Siempre evoca mis primeros pasos con una túnica de penitente.