El mayor dolor de la inoportuna lluvia deja paso a un vía-crucis solemne pero huérfano

Cofradías/Actividades
La imagen iba ataviada con la túnica confeccionada por Alberto Florido y que estrenó hace pocos años/Daniel Tello

La imagen del Meteosat de las cinco de la tarde dejaba lugar a muy pocas dudas. Teníamos la borrasca encima. Después de un otoño seco y una primera parte del invierno sin muchas lluvias, el líquido elemento volvía a aparecer en el momento menos oportuno para empezar a aguar la Cuaresma. Y no solo la imagen del Meteosat, sino la cruda realidad imponía su ley. A esa hora el cielo descargaba y ya no iba a parar aunque con pequeños altibajos de intensidad.

La noche no podía ser más desapacible. A las ocho menos cuarto de la tarde, media hora antes del inicio del vía-crucis, algunos miembros de junta bajaban por la cuesta de Fray Félix camino de la Catedral para tratar de acordar con el cabildo una posible solución de urgencia y que la imagen entrara por la puerta lateral. Así lo confirmaba minutos después el hermano mayor, Ildefonso Herrera, desde el atril. "Vamos a esperar hasta el máximo posible para tomar una decisión y no descartamos llegar hasta Catedral por el callejón de los piratas". Pero los que llegaban de verdad eran los fieles acompañados de paraguas, síntoma inequívoco de que la lluvia no cesaba. Era la única alternativa que se manejaba, lo de poner un plástico como Sentencia hace unos años estaba totalmente descartado.

A las ocho de la tarde, la parihuela con el Señor del Mayor Dolor, ataviado con la túnica bordada por Alberto Florido, se encaminaba hacia el altar mayor. Gerardo Navarro y Andrés Cano dirigían las maniobras. Detallazo de Navarro de cederle su sitio al capataz de la Virgen de la Salud. La reducida cuadrilla vuelve a hacer gala de ese enorme respeto que impregna el que lleva el martillo. Ya en el centro, el director espiritual de la corporación penitencial del Martes Santo, Balbino Reguera, se encargaba de leer los cinco misterios dolorosos. A la finalización se desvelaba otro misterio doloroso. Era el hermano mayor, Ildefonso Herrera quien confirmaba que tras la reunión de urgencia de su junta de gobierno, la imagen se quedaba en casa y solo la cruz de guía y dos faroles marcharían hasta el primer templo diocesano. En muy pocos minutos la Catedral Vieja se desalojó para que la Nueva cobrara protagonismo.

No había muchos feligreses en la seo gaditana. Poco después de las nueve de la noche llegaba la comitiva que era recibida por el obispo, Rafael Zornoza, el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Martín José García, el director del Secretariado Diocesano para las hermandades y cofradías, Alfonso Caravaca y el director espiritual de máximo organismo cofrade, Aquiles López. Tras ellos se situaba la representación municipal encabezada por el teniente alcalde de Cultura, Antonio Castillo al que acompañaban entre otros Pablo Chaves, José Macías, Jesús Tey o Pablo Román. Tras ellos marchaban las autoridades civiles y militares que precedían a las cofradías que guardaron escrupulosamente el orden establecido que abría la hermandad de la Madre del Buen Pastor y cerraban los fieles que quisieron sumarse al cortejo.

La ceremonia concelebrada por el Cabildo Catedral y que se prolongó durante aproximadamente una hora resultó muy solemne. Las oraciones estuvieron protagonizadas por el vicepresidente del Consejo Local de Hermandades, Juan Carlos Jurado, el joven cofrade Antonio Llamas, el periodista Melchor Mateo, el reconocido cofrade, Pedro Bueno, el pregonero de la Semana Santa 2013 Juan Manzorro, el miembro de junta del Perdón Sebastián Garrido, el hermano mayor del Medinaceli Ismael Pampará, el hermano mayor del Santo Entierro José María Rodríguez, el cofrade de Sanidad Juan Mera, el hermano mayor de Luz y Aguas José Manuel Silva, el director del Secretariado Diocesano Alfonso Caravaca, el presidente del Consejo Local de Hermandades Martín José García, el hermano mayor de Sanidad Ildefonso Herrera y el propio obispo Rafael Zornoza que cerró el acto apelando a la caridad "tan necesaria en estos tiempos pero no solo con el que no tiene pan sino con aquel está falto de espíritu. Fue el broche de oro del prelado a un acto muy solemne pero huérfano por la ausencia de la imagen. A las diez y cuarto la plaza de Pío XII presentaba un aspecto desolador con una fina lluvia y un viento de costado intenso y desagradable. En este caso no se puede decir aquello de "que el año que viene será" porque no depende de ellos. No estaría mal que quien toma las decisiones tengan en cuenta el enorme revés sufrido por la hermandad del Martes Santo.