Ni la crisis ni el calor pueden con su fe

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Los romeros gaditanos transitan por la Avenida Principal tras la misa oficiada en San José

La Hermandad del Rocío de Cádiz ha puesto, en la mañana del 3 de junio, rumbo a la aldea almonteña de El Rocío para participar en la romería y ver a La Blanca Paloma. Mons. Zornoza presidió a las ocho de la mañana la Eucaristía de despedida a los peregrinos en la parroquia de San José.

Unos 140 rocieros de la Hermandad de Cádiz han iniciado su peregrinación a la Virgen del Rocío en una romería marcada por la crisis y las altas temperaturas que se estiman para los días centrales. Antes de partir hacia la aldea almonteña el obispo de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy ha presidido la Eucaristía en la parroquia de San José, en la que ha deseado a los peregrinos un buen y provechoso camino. “La peregrinación debe ser un tiempo para rezar, para pensar y escuchar a Cristo. Nuestras peregrinaciones en la vida son muchas y necesarias para dar gloria a Dios”. 

Así Mons. Zornoza ha asegurado que en este camino se “experimenta la riqueza y la pobreza del hombre, del creyente. El camino de la vida es tiempo de salvación. El tiempo de pasar el tiempo no existe, nos consumimos. Debemos saber a quién dar gloria. Cristo nos enseña a dar gloria a Dios y vivir haciendo su voluntad. El conocimiento de Jesús es la vida eterna. El conocimiento de Dios nos viene por la comunión con Él y con la Iglesia”.

De otro lado, el obispo diocesano pidió a los rocieros que a la vuelta de la peregrinación mantengan esa actitud de vida. “Cuando volvamos de El Rocío debe continuar ese camino de vida, que no se quede en las marismas, que continúe en nuestra vida cotidiana. Debemos anunciar a los demás el gozo de Cristo”.

Tras la Eucaristía la Hermandad del Rocío de Cádiz ha recorrido la avenida principal de la ciudad hasta llegar al casco histórico, donde se ha despedido de la Patrona, la Virgen del Rosario. Posteriormente se dirigirá al colegio de Salesianos para rezar el Ángelus ante la Virgen María Auxiliadora y poner rumbo a la aldea de El Rocío.

Después de pasar por el barrio de la laguna la hermandad se incorporaba de nuevo a la Avenida Principal para abandonar la ciudad y realizar su primera parada en el Subsector de la Guardia Civil. Una vez allí pase procedió a organizar la caravana, que, posteriormente, pondría rumbo a Sanlúcar de Barrameda por el puente Carranza a las 13.00 horas, realizando la primera parada del rengue ya en la localidad de Sanlúcar.

Ya sobre las 17.30 horas la hermandad iniciaba el camino a pie hacia la playa de Bajo de Guía para proceder a realizar el cruce del río Guadalquivir. Era el momento en el que muchos de los hermanos que no pueden acompañar a la hermandad por el camino y que si lo habían hecho hasta Sanlúcar se despedían de la comitiva, viviéndose momentos entrañables entre familiares y amigos.

Tras las idas y venidas de las barcazas a ambas orillas, la comitiva gaditana se encontraba al completo en la otra orilla de la playa de Malandar, ya en tierras de Huelva y donde las carretas se adentraban en un sinfín de pinares y surcos de arena. Caía la tarde sobre los pinares, y pasadas las 21.30 horas, los romeros gaditanos llegaban a la acampada situada en el Palacio de las Marismillas, para vivir la primera noche del camino. 

Está previsto que el martes 10 de junio se inicie el camino de regreso por el Coto de Doñana, para devolver el Simpecado a Cádiz en la tarde del jueves 12.