Reina del mar, el cielo y la tierra

Cofradías/Actividades
La Virgen del Carmen, poco después de salir de su parroquia

Los nostálgicos siempre tienden a pensar que cualquier tiempo pasado fue más venturoso. Hablan de aquellos inolvidables veranos con el Trofeo Carranza como referente del fútbol estival con los mejores jugadores del mundo o de los conciertos de Rocío Jurado en el Teatro Pemán. El Trofeo de los trofeos perdió prestigio, en la Tacita tenemos que conformarnos con Bisbal o Poveda -con todos los respetos- en los meses más calurosos porque la más grande ya se nos marchó y del futuro del Pemán poco o nada se sabe. Todo se renueva, todo cambia. 

Quizás solo hay una cita que se mantiene fiel a los tiempos, un momento único e irrepetible en el verano gaditano que se perpetua y a la vez se renueva cada 16 de julio. Y tiene que ver mucho con los cofrades. Al contrario de lo que ocurre en Semana Santa aquí no hay que mirar al cielo. Si se hace es para acordarse de los ausentes. La única preocupación meteorológica viene marcada por las temperaturas. Ayer amaneció muy caluroso y el fresquito fue imponiéndose con el paso de las horas para que el cofrade de paladar disfrutase de otra hermosa tarde.

A las siete de la tarde, la parroquia del Carmen comenzaba a llenarse de fieles que querían sumarse a la eucaristía que precede a la salida procesional de la Virgen del Carmen. Con puntualidad se abrían las puertas del templo carmelitano para dar paso al cortejo. La primera mirada debe dirigirse para los más jovenes. Rivero, Lozano o Puya por poner tres ejemplos. Cada uno en su sitio. Tres apellidos que ya saben que tienen una cita obligada cuando el séptimo mes del año entra en su segunda quincena.  

Como es tradicional las representaciones de Jesús Caído, Prendimiento o Borriquita anteceden al grueso de hermanos de la archicofradía que portaban cirios. Muy bueno el detalle de la indumentaria. Valientes y comprometidos con traje de chaqueta que desafiaron al calor que imponía su ley en los primeros pasajes. En la presidencia, la representación militar encarnada en el subdelegado de Defensa y capitán de navío Vicente Pablo Ortells, al que pudo verse junto al nuevo delegado episcopal para las hermandades y cofradías, Juan Enrique Sánchez Moreno, el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, Martín José García, el concejal Pablo Chaves y el hermano mayor y flamante pregonero de la Virgen del Rosario, José Francisco Trigo. 

Poco después de las 20 horas, la bella imagen de Gloria de Jacinto Pimentel atravesaba el cancel de la parroquia del Carmen tras la maniobra del grupo de cargadores de Manuel Ruiz Gené que volvió a hacer las delicias de los presentes. Dos cuadrillas con gente de "su madre y de su padre" a la hora de concebir el mundo de la carga pero a los que les puede el respeto a la Señora y la fidelidad a su capataz. Un muestra más de que las polémicas se alimentan desde fuera del palo.

Detrás, la banda de Música de Nuestra Señora de la Oliva de Salteras que interpretó un repertorio muy variado en el que no faltaron marchas acordes como 'Reina del Mar' o el Himno de la Coronación, que combinó con otras más clásicas como 'Madre de los Gitanos Coronada' o 'Estrella sublime' y algún regalo para los oídos protagonizado por otras composiciones menos conocidas como es el caso de 'Alameda Coronada' o 'Cádiz del Carmen'.

Comenzaba a atardecer y la Virgen ya reinaba sobre el mar de la Alameda. Luego lo haría sobre la tierra acompañada de un fiel gentío con grandes momentos como el vivido en San Antonio donde fue recibida por la archicofradía de Columna. El epílogo, en los albores del 17 de julio, reinando al cielo para que salve a este Cádiz de las leyendas. Pues eso, Salve.