La modalidad de chirigotas mostró un buen nivel y se hizo grande en la Final

Carnaval/Concurso
La chirigota de los vascos

Una vez finalizado el plazo de inscripción para el COAC 2014 se notaba una gran diferencia entre el número de comparsas y el de chirigotas inscritas. Luego en el primer corte para cuartos casi que se confirmó -23 frente a 16-. Sin embargo en semifinales hubo 9 de cada modalidad y en la Final, las chirigotas mostraron un nivel superior al de las comparsas. Pese a los malos augurios y las ausencias ha sido un muy buen año para la modalidad.

La gran dominadora de principio a fin ha sido 'Esto sí que es una chirigota'. En cierta medida se veía venir desde que se abrió el telón en clasificatorias. La simple puesta en escena, luego acompañada por un buen repertorio, auguraba grandes cosas. Ha pasado muchas veces en la historia del Concurso. El grupo no desentonó con una apuesta valiente y decidida a ir por la victoria desde el pitido inicial. Un triunfo casi incontestable e incuestionable el conseguido por la tropa de Vera Luque.

Una de las grandes sensaciones del certamen fueron los vascos de Bocuñano. Desde un primer momento apuntaron grandes maneras convirtiéndose en el equivalente de la chirigota del Lupo en 2013. Al igual que ellos hace un año fueron capaces de mantener el nivel e incluso esa dinámica a más de uno le sirvió para verlos ganadores. El grupo apostó por una idea que supo representar y exportar muy bien en todos sus pases y se hizo acreedor de un segundo premio tambíén más que merecido.

La tercera en discordia fue la chirigota de Kike Remolino. Después de pensárselo mucho está claro que el autor quería huir de la presión. Y así que lo hicieron. Fueron críticos cuando hubo que serlo pero demostraron que principalmente venían a pasárselo bien recuperando el sabor de aquellas chirigotas que les llevaron a la gloria.

Los autores consagrados estuvieron peor tratados por una parte de la opinión pública que por el propio resultado final del Concurso. Selu no terminó de convencer a un sector de los aficionados, aunque fue de menos a más y se quedó a las puertas de la Final. La chirigota del Canijo fue duramente cuestionada por un importante grupo de críticos tras la fase clasificatoria, sin embargo con el Reglamento antiguo en la mano hubiese estado entre los tres mejores. La modalidad tuvo dos celebraciones. Por un lado, la apuesta divertida y añeja de la chirigota del Choza, que sufrió un revés en el pase de semifnales y, por otro, el no menos clásico retorno de Manolo Santander con una chirigota con uno de los mejores pasodobles que se han escuchado este año. El Lupo y su gente apostaron por una idea muy parecida a 2013, con los riesgos que ello conlleva, pero en líneas generales defendieron bien el "síndrome" del primer premio, mientras que la chirigota de Canet, al igual que la de los payasos, se cayó en el tercer pase después de un certamen más que notable. 

Una vez más los damnificados volvieron a ser los mismos de años atrás. Lo de la chirigota del Toté comienza a ser traumático. Pese a contar siempre en las quinielas nunca goza del beneplácito del jurado. Algo parecido se puede afirmar de los sevillanos de Alvarado que, igualmente, vuelven a quedarse con la miel en los labios y sin cantar una tercera vez en el Falla. Extraordinaria la sorpresa protagonizada por la chirigota de Los Molina, con un sabor añejo que quedará para el recuerdo. Lo mismo se puede decir de los parlanchines puertorrealeños que tras pasar a cuartos no desentonaron en esta segunda fase. Al margen del más conocido, los grupos sevillanos volvieron a mostrarse fuertes, sobre todo, el capitalino ¡Cogerlo ahí' y el de San José de la Rinconada 'La quinta del buitre'. Las grandes decepciones vinieron de la mano de la chirigota de Paco Rosado y Falu, la del Taka y El Sema y la de Ismael Campos.