'Solo los amantes sobreviven', un nuevo punto de vista del vampirismo

Cine/Críticas
Carátula del film

Título original:  Only Lovers Left Alive

Año: 2013

Duración: 123 min.

País: Reino Unido

Director: Jim Jarmusch

Guión: Jim Jarmusch

Música: SQÜRL 

Fotografía: Yorick Le Saux

Reparto: Tilda Swinton, Tom Hiddleston, Mia Wasikowska, John Hurt, Anton Yelchin, Slimane Dazi, Jeffrey Wright

Productora:  Recorded Picture Company / Pandora Films / Faliro House Productions

Género:  Fantástico. Romance | Vampiros. Drama romántico

CRÍTICA

‘Crepúsculo’ llegó a las salas de cine causando un gran revuelo y una revolución. En poco tiempo amasó una ingente  legión de seguidores de esta nueva ‘raza’ de vampiros repelentes y cursis, desprovistos de la maldad y del resto de las características de las que los dotara Bram Stotker,  y convertidos en criaturas más pendientes del amor o de sus problemas familiares que de demostrar su condición de seres oscuros y sedientos de sangre.

Desde entonces, han aparecido otras reinterpretaciones del personaje que Bela Lugosi o Christopher Lee convirtieran en mito de las pantallas. Lamentablemente, desde que el bodrio de los jóvenes chupasangres enamorados dejó herido de muerte a uno de los géneros por excelencia de la ciencia ficción, han sido muchos los giros de tuerca sobre el personaje del vampiro que hemos podido ver, leer y escuchar; grotescos a más no poder en la mayoría de las ocasiones. 

En el caso de ‘Solo los amantes sobreviven’, nos encontramos con la vertiente artístico romántica de un desolado y solitario amo de la noche, Adán, un vampiro que vive en un enorme caserón a las afueras de la hoy desolada y ruinosa ciudad de Detroit, en una clara analogía del castillo de Drácula que se alza imponente sobre las deprimidas poblaciones de la Transilvania decimonónica.

Adán centra su vida en la música, en la composición constante y en el estudio profundo de cualquier circunstancia vital de interés para él y para su enamorada Eva, residente en Tánger pero con la que mantiene constantes y trascendentales charlas, asentadas sobre el profundo conocimiento de las diferentes ciencias que sus centenarias vidas les han ido procurando. 

La película está rodeada de la oscuridad que requieren los dramas de estas almas errantes que aunque se comuniquen por videoconferencia y se alimenten sólo de sangre que haya superado los controles sanitarios más exigentes, no dejan de ser seres tristes y melancólicos seres que viven fuera del tiempo y apartados de la sociedad.

Es por ello que la evidencia de que se sólo se tienen uno al otro, es la que hace que cobre mayor repercusión la aparición de la hermana pequeña de Eva, que intentará destruir por todos los medios la relación existente entre estas dos extrañas y eruditas criaturas, tan creativas como surrealistas.

A lo largo de poco más de dos horas, el espectador puede experimentar diferentes sensaciones. A los más ortodoxos, puede parecerles otro despropósito y una nueva afrenta a los vampiros, mientras que los partidarios de las ‘renovaciones’ pueden ver en ‘Sólo los amantes sobreviven’ una nueva ‘veta’ sobre la que asentar las futuras películas de los seres que en los últimos 15 o 20 años han pasado de dormir en ataúdes,  convertirse en murciélago, carecer de alma y sobrevivir a base del sufrimiento y la sangre de los demás a convertirse en seres sensibles, enamoradizos y traumatizados, que siguen una dieta estricta de sangre sí, pero no de doncella, sino de ‘Pura Sangre de Vaca’, fresca y embotellada.

Es innegable que la obra de  Jim Jarmusch aporta un nuevo punto de vista, el enésimo, al asunto del vampirismo, y también, que lo hace sin despojar de toda su dignidad al ‘hijo predilecto’ de Bram Stoker. Todo es cuestión de gustos, como suele decirse.

Yo, particularmente, prefiero el personaje oscuro, malvado y perverso de siempre.